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Postura:
Posición de tri¡ngulo
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Postura:
Respiración de fuego |
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Postura:
Posición de media luna |

Mariela Gutiérrez, nuestra alumna del mes de Enero
La memoria y Bikram Yoga.
Siempre tuve una especial preocupación por no olvidar. No quería olvidar nada, me parecía importante recordar hasta los más mínimos detalles: el olor del pan recién hecho en la casa de mi abuela, la lluvia en el techo de lata, el viento, las caras, voces y miradas de todo lo que me fue familiar y dejó de serlo; de lo que iba viviendo en diferentes momentos de la vida y que cómo todo se transformaba en recuerdo.
Empecé con yoga Bikram en uno de esos momentos particulares, con una escasa relación con mi cuerpo, sin experiencias previas con el yoga y sin muchas expectativas. La primera clase fue, como para todos, una pesadilla. Sin embargo, hubo una frase durante esa clase inicial que se grabó en mi cabeza: "el cuerpo tiene memoria".
Durante los primeros meses de mi práctica pensé que se refería a algo físico, a un condicionamiento muscular o algo similar. De hecho, lo fui comprobando ya que dejaba de practicar por unos días y al volver a mi práctica, el cuerpo recordaba las posturas de mejor manera que mi mente; intuitivamente, seguía el diálogo y lograba llegar al final de la clase viva.
Poco a poco, la memoria del cuerpo se me apareció de otra manera. El cuerpo tiene memoria no sólo a nivel físico sino también emocional: tiene memoria del dolor, memoria de la alegría. Al ver mi cuerpo en el espejo no veía sólo los kilos de sobra, sino la historia detrás de los kilos. Cada curvatura de la espalda en "backward bending pose", cada dolor de rodillas, cada temblor en "frente a la rodilla" tenía otro significado: era mi cuerpo devolviéndome ese pasado que no quiero olvidar.
Cada clase es un viaje que mi cuerpo me regala: a veces es un viaje por la memoria de la alegría, otras es un viaje hacia la tristeza, pero siempre está ahí... en mí.
Mariela
Mariela Gutierrez
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Gustavo Herrera, nuestro alumno del mes de Noviembre
Era jueves. ¿Llegué yo a Bikram Yoga o Bikram Yoga llegó a mí? Sigo sin saber. Pero era jueves y el romance con un salón a 42 grados, 26 posturas y olores ingrato, había iniciado. Tan absurdo, tan tribal, tan musical.
Pranayama (mi mp3 interno se activa. PLAY. "Every breath you take" suena en down tempo) y todo se empieza a desdoblar. De a poco empiezo a escuchar mi cuerpo que a veces me dice: un poco más y vuelas. Sigue.
El primer litro de sudor llega pronto. Casi para salir del Pada-Hasthasana (o la vida al revés). Para entonces ya estoy en este mundo, no el de afuera, no en los otros que invento. En este. Respirando por la nariz. Viendo el espejo.
La flexibilidad es una fuerte motivación: soy una viga de acero. Los pequeños avances los festejo sin medida. Apenas tocar el dedo gordo en la pantorilla en Garurasana, para mí equivale a medalla de oro, conquista del Everest, triunfo en Wembley. Un sentimiento de satisfacción épico. Como escuchar un coro de ballenas cantar. Y verlas bailar.
Ya sé; el punto elevado de Bikram Yoga es el dominio de la mente pequeña (y se empieza por dejar de insultar en silencio al instructor o de querer estrangularlo porque no enciende los ventiladores o porque tarda mucho x postura), sin duda, un desafío groso. Pero llegar cada vez a encontrarme con personas recargadas de buena onda y dispuestas a la tortura, lo humaniza a uno tremendamente. Y así la mente pequeña va cediendo. Voy mutando en una mejor persona. Pronto seré una marea.
GOHO

Claudia Sirianni, nuestra alumna del mes de Octubre
Bikram Yoga llega a mí, luego de un extenso y diverso peregrinaje para aliviar mi rectificación cervical. No recuerdo donde lo oí, pero quedó grabado en mí. Mi peregrinaje terminaba y ese día como caído del cielo, recibí un mail del estudio con una propuesta irresistible para alguien que esta en búsqueda, que le entusiasma superar límites y arriesgarse.
Llamé por fono y fue tal el acelere que a la tarde estaba en el estudio.
Con una sonrisa enorme me recibió Carla y me despejó todas mis dudas pero sobretodo disipó mis enormes prejuicios.
El lunes siguiente estaba no solo frente a mi primera clase de Bikram Yoga sino que comenzaba el desafío: 60 clases en 60 días. A todo o nada, vivir a fondo. ¡No existía mejor modo de comenzar!
Así me embarque en los infiernos del Dante. Durante mi primera semana llorando pregunté: ¿Quién me había mandado a hacer esto? En los sueños habré encontrado la respuesta porque seguí yendo al día siguiente y al otro sucesivamente.
No fue fácil al principio, a veces parecía que todo estaba dado en mi contra, pero persistía. Tenía vergüenza de ver a mis compañeros poder y yo no, pero persistía, no trababa la rodilla, temblaba pero persistía. ¡No me podía ganar mi mente! Así, en mi debilidad descubrí la importancia del otro en mi práctica. Si yo me retroalimentaba de su energía, seguramente, alguien también lo haría de la mía, eso me entusiasmaba. Y lo mejor de todo, ya no tenía problemas de cervicales, era lo único que no tenía porque mis músculos se empezaban a despertar de un modo distinto y dolían.
Sin darme cuenta el desafío terminaba y Carla, de nuevo como un ángel, me dijo: "Plantéate un nuevo objetivo, un desafío personal".
Había salido de un "infierno" y sin pensarlo, solo sintiendo mi cuerpo sano, entré de cabeza al siguiente, total más de 7 infiernos no hay.
La práctica regular me transformó. Revolucionó mi cuerpo y mente. Me redescubrí frente al espejo. Cambié la actitud, intensifiqué la constancia, profundicé la concentración y sobretodo la PACIENCIA para encontrar resultados.
Hoy me siento con más energía, con más elasticidad y tonicidad, sigo navegando "infiernos", sé que este viaje recién comienza, me entusiasma saber que hay mucho por mejorar y muchos más límites por vencer.
Gracias a todo BYBA: Carla, Jay, Alessandro, Maggie, Isa, Pablo, Dani, Carlos, Connie y Moni por hacer de mi práctica un estilo de vida saludable pero sobre todo por lograr que sea tan mío esa SONRISA BIKRAM (mezcla de dolor, esfuerzo y disfrute) con la que salgo todas las clases, y la cual me da las energías y la alegría necesarias para encarar la vida.
P.D.: Tengo la certeza que después de los infiernos, existe un purgatorio y luego el cielo...estoy en camino Bikram Yoga no es una tragedia sino tan solo una... DIVINA COMEDIA. Nunca es demasiado tarde...TE ANIMAS?
Namasté
Claudia Sirianni
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Andrés Cigorraga, nuestro alumno del mes de Septiembre
Despué s del cuarto café y el undécimo cigarrillo, Paula me preguntó si me estaba infligiendo algún tipo de autoflagelo o si padecía de algún tipo de masoquismo; me maté de risa y le conté que hace cinco años que trataba de dejarlo, pero por desgracia el tabaco iba a ser mi verdugo compañero.
"Probá Bikram" -me dijo – "una amiga fue y le resultó". Sin ningún tipo de expectativa ni averiguaciones en demasía, me metí en la trituradora de 42 grados…
Fue una especie de sacudida; no sé qué misterios engendra la práctica, pero para la tercera clase ya había dejado de fumar; al mes moderé mis malos hábitos y después de ocho meses mejoré notablemente mi calidad de vida. No sólo en el aspecto físico sino también en el emocional; tengo mas energía, flexibilidad, resistencia, claridad y equilibrio mental; autoconfianza, termino cada clase completamente renovado y relajado.
En definitiva, la práctica cotidiana hace que desarrolle al máximo mi potencial en todos los aspectos de mi vida.
Andrés
Andrés Cigorraga
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Graciela Calderón, nuestra alumna del mes de Agosto
A comienzos de 2010 vine por primera vez al estudio con la sola idea de probar una nueva forma de hacer yoga. Hoy, un año y medio más tarde, me doy cuenta de que he hecho un lugar en mi vida para esta nueva experiencia: es parte de lo que soy hoy.
Si reflexiono sobre qué ha cambiado en mí desde que practico Bikram, diría que por sobre todo cambió mi forma de encarar una práctica: voy a la clase de Bikram a respirar, a permitir que entre prana en mi sistema, intento concentrarme tan sólo en lo que el instructor dice - paso a paso - y trato de alejar toda interferencia.
Si pienso qué se ha modificado en mi cuerpo, diría que desaparecieron los dolores cervicales, toda la tensión que he sentido durante años en los hombros y también los dolores de cabeza asociados a estos problemas. Además, ha mejorado mucho mi equilibrio y siento más fuerza - sobre todo en los brazos.
Y si bien las expectativas no son parte del "menú Bikram", debo decir que la idea de entrar al salón, al silencio y al calor, genera una fuerte expectativa que me llama cada vez a ir a clase. Creo que quienes practican saben a qué me refiero... y a los que no practican aún les digo: no se pierdan la experiencia. ¡ES APRENDIZAJE!
Graciela Calderón
Graciela Calderón
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Stella Maris, nuestra alumna del mes de Julio
Un día hace 2 años busqué el yoga en una clase particular... no fue lo que esperaba... o no estaba preparada para el yoga. En la última semana de febrero 2011, de vacaciones en Bs. As., sentí la imperiosa necesidad de darle a mi vida el "paréntesis" que necesitaba... pasé frente el estudio y allí me enteré sobre Bikram Yoga.
Carla fue mi informante, decidí vivir la experiencia y empecé al día siguiente (26 de febrero). El primer día creí morir, fui al día siguiente... fui 7 días seguidos ... y saqué bono por 3 meses... en mi día 53, Dani me comentó que en una semana estaría cumpliendo 60 días y me sugirió afrontar el desafío (recién ahí me enteraba qué era esto...) ¡y llegué! ¡60 clases en 59 días! ¿Era yo? ¿Estaba yo en este espacio? ¿Cómo lo hice? ¿Pude regalarme 60 clases? ¡NO LO PODIA CREER!!!
CALOR... SUDOR... DOLORES... SED... respirar por la nariz....evitar el pánico... "llegar mas allá de tus posibilidades" (Carla); "la persona más importante eres tú" (Jay); "respira... medita" (Isabel); "la peor clase es cuando no vienen" (Alex); la sonrisa de Maggie; "jala de tus talones" "la espalda va a doler" (Pablo).
Todo esto se reunió para que yo esté aquí, con mi testimonio.
¡GRACIAS!!! ¡Mil Gracias BIKRAM!! ¡Gracias BISHNU GOSH por enviar a tu discípulo a occidente a mostrar el YOGA! ¡Gracias Carla, Jay, Alex, Isabel, Maggie, Pablo!!!!!
Mi cuerpo empezó a transformarse, mis piernas me sostienen y no sólo me soportan al final del día. Estoy disciplinando mi cuerpo y mi mente, y espero invitar a mi espíritu a que se una en armonía y como dice Bikram, estoy aprendiendo a que "nadie me robe la Paz".
Como médica pienso que no hay mejor médico para uno que uno mismo, sólo si sabemos escuchar nuestro cuerpo, podremos mantenerlo con salud y en sanación espiritual. Encuentro que con Yoga estoy en este maravilloso camino, por eso nuevamente... ¡Gracias BIKRAM!!
Stella Maris
"Nunca más actor de reparto de la película de otro, sino protagonista de tu propia vida" Madre Teresa
Stella Maris
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Susana Michel, nuestra alumna del mes de Junio
Practico yoga hace muchos años, porque desde que descubrieron que padecía de una enfermedad que no tenía solución (linfoedema de miembro inferior derecho), los médicos me lo recomendaron para mantener el control de la misma. Pero a pesar de ello, debía seguir paralelamente con otros tratamientos complementarios, como drenajes linfáticos todas las semanas y dieta estricta para mantener mi peso.
Siempre me interesó practicar distintos tipos de yoga y leer mucha bibliografía al respecto. Un día encuentro en una de las librerías de Buenos Aires el libro de BIKRAM YOGA. Lo compré y su visión del yoga y cómo el calor afectaba al cuerpo me resultó sumamente interesante. Cuando me enteré que habían abierto una sede en Capital, a pesar de estar lejos de mi domicilio, no dudé en probar y realmente me siento muy feliz de haberlo hecho.
Hoy en día gracias a mi práctica regular no necesito de tratamientos complementarios y mi pierna ha mejorado notablemente.
Les agradezco a todos la dedicación en el traspaso de sus conocimientos, y a cada uno en particular, con sus distintas personalidades, que me permiten seguir aprendiendo y enriqueciendo.
NAMASTÉ Susana Michel
Susana Michel
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Gabriel Litwin, nuestro alumno del mes de Mayo
Mis amigos Collenee y Christian recién terminaban el profesorado de Bikram en Los Ángeles y vinieron a Buenos Aires por tres meses. Necesitaban no interrumpir la práctica y comenzar sus primeros pasos como instructores. Me propusieron servirles de conejillo y en un estudio de 3 x 3, un tórrido verano de Buenos Aires del año 2003, comencé mis clases.
Yo estaba fascinado. Me parecía el deporte ideal para mí. Su doble aspecto de entrenamiento físico y psíquico, la práctica del escuchar y la claridad que de nuestros "obstáculos": el calor, la frustración, los fracasos, las enfermedades...son sólo una cuestión mental.
Ah y el calor! Sabían que los ritos y prácticas en habitaciones con calor lo practicaban los aborígenes de toda América? El Temazcal, El Tuj, El Hamman... es una tradición universal.
Claro, a los tres meses me quedé sin Bikram, pasaron 6 años hasta que por fin abrieron el estudio en Buenos Aires.
La práctica ocupa hoy una parte vital de mi vida, el espacio desde donde poder construir otras cosas mediante un entrenamiento.
Y por supuesto los beneficios... Personalmente antes de la práctica yo padecía zumbidos esporádicos en los oídos y créase o no, lo juro, los zumbidos disminuyeron casi a cero.
Sé que recién empiezo y todavía tengo muchas cosas que mejorar e ilusiones acerca de lo que el futuro puede sorprenderme. Espero poder algún día ser instructor y que Bikram sea una parte intrínseca de mi vida. Pero como dice Alex, lo importante es el viaje, el intento constante, la espera.
Gracias a toda la gente del estudio por haber creado un lindo grupo y por la motivación constante para practicar. Ojalá que les vaya bien y puedan abrir estudios por todos lados.
Gabriel Litwin
Gabriel Litwin
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Silvia Casiró, nuestra alumna del mes de Marzo
Calor, humedad, yoga intenso... locos? sabios? Tenía que comprobarlo personalmente.
El primer día fui con Iara, mi hija, y hubo un momento en que casi salimos corriendo: el calor nos sofocaba y nuestras cabezas nos jugaban en contra. Pero nos miramos dándonos fuerza y nos quedamos de puro tercas. Y ahí empieza esta extraordinaria aventura hacia mí misma.
Venía de una experiencia difícil, donde mi cuerpo había dicho basta a tanto estrés y tanta presión laboral y me estaba recuperando.
Los primeros tiempos en BYBA no me fueron fáciles, pero por alguna razón que desconozco jamás se me ocurrió desistir. Poco a poco logré dejar de arreglarme el pelo, la ropa, de moverme inútilmente, para concentrarme en hacer las posturas lo mejor posible: asana y savasana y entre ellas la quietud. Ese sí que fue un gran aprendizaje.
Luego vinieron otras cosas: el asombro al poder profundizar una postura, la alegría al verificar mayor flexibilidad, la fascinación al descubrir más equilibrio, o por terminar una clase y no haber pensado más que en lo que el o la profe indicaban.
En algún momento aparecieron viejas lesiones que todavía hoy me duelen y me limitan, tratando que me diera por vencida y me quedara en casa. Pero muy por el contrario, redoblé mi decisión de continuar con la práctica por infinitas razones: porque me siento muchísimo mejor, porque no me duele mi espalda, mi masa ósea aumentó un 5% en este último año (y a mi edad es una gran noticia!!), logré un grado de concentración que jamás hubiera imaginado unos meses atrás y estoy en el camino de conseguir que mi cuerpo haga cada vez más lo que yo le mando. Y como si todo ésto no fuera suficiente, mi marido me pide que no deje de practicar porque me enojo menos y me río más (y no es mentira eh!).
A mediados de octubre de 2010 comencé el desafío que antes había tenido que dejar por mi lesión en la rodilla. Carla me aconsejó que "regulara" el esfuerzo para poder cumplirlo. "Regular" era un verbo que no existía en mi mundo, pero la pude escuchar y ponerlo en acción.
En todo este proceso me voy conectando más y mejor conmigo misma. Trato de mantenerme enfocada en las cosas que son importantes para mí y de sentir cada día la felicidad de estar viva y sana, rodeada de tanta gente que quiero y me quiere. Aprendí también a no entrar a la clase con expectativas y lo aplico a otras áreas de mi vida.
En Bikram Yoga Buenos Aires aprendí que NUNCA SE ES DEMASIADO VIEJA, NI NUNCA SE ESTÁ DEMASIADO ENFERMA, NI NUNCA ES DEMASIADO TARDE PARA COMENZAR!
Gracias a Jay, Daniela, Isa, Chris, Sebas, Claudia, María, Alex, por acompañarme con tanta dedicación en este recorrido.
Y un agradecimiento especialísimo para Carla, compañera firme y amorosa que creyó en mí y me dio fuerzas para que continuara con la práctica.
BYBA es parte de mi vida y yo me siento integrante de su comunidad. Silvia Casiró
Silvia Casiró
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Gonzalo Della Torre (Gonfer para nosotros!), nuestro alumno del mes de Febrero
Qué bueno que es empezar este mensaje agradeciendo pero después de la tercer clase! Les cuento esto porque fue la diferencia entre el cielo y el infierno.
Mi mujer Fernanda, a quien le debo estar practicando hoy Bikram, me dijo un día: "tengo algo que es justo para vos, te va a gustar... (hasta ahí era todo perfecto, los ratones volaban!) y te va a hacer bien para tu problema de espalda (ahí ya no entendía nada)". Ella ya llevaba unas clases practicando y un día de Agosto me invitó a hacer la clase juntos. Entiendo que tengo que contar la verdad... de entrada creí que estaban todos locos! Aunque tengo que reconocer que me gustó siempre el calor y disfruto mucho del sauna, tengo bloqueos a todo nivel en el cuerpo, en particular la columna, con lo que las posturas son otro cantar..
Pero yo hablé de agradecimientos: primero a vos Ferdi que me hiciste conocer Bikram; después a todo el equipo que todos los días prende los calefactores, hace mantenimiento a los baños (cuantas veces vi a Jay con el mameluco puesto, haciendo arreglos, instalaciones, etc. etc.!), acomoda nuestras colchonetas y nos trata como parte del equipo de Bikram. Yo no me siento un alumno, me siento participando de un proyecto... a mi entender son cosas muy distintas.
Sigo sintiendo agradecimiento (ya termino...) para Carla, Jay, Dani y Mónica, que se embarcaron en este proyecto y eligieron Buenos Aires... QUE SUERTE! Para todos los profes, que cada vez son más quienes nos enseñan a cuidar nuestra salud y dar lo mejor de nosotros... y allá vamos...
Y por qué tantos agradecimientos, simplemente porque los primeros resultados de la práctica de Bikram están a la vista en los chequeos médicos que me hice de un tiempo a esta parte por problemas de hipercolesterolemia (o colesterol alto, en criollo). Antes de comenzar a practicar tenía valores de Colesterol Total cercanos a los 220 (200 es el máximo recomendable). Los valores de Noviembre son de 197! Lo cierto es que toda mi vida hice deportes (lo último fue Spinning), sin embargo, nunca logré bajar el colesterol como esta vez.
Pero aunque es un indicador metabólico importante, hay muchos otros beneficios que estoy sintiendo. Lo primero que aprendí con Bikram es a respetar mis tiempos de actividad y descanso, o debo decir Asana y Savasana! Aprendí qué importante es descansar para volver a la carga. Otra vez, toda mi vida haciendo terapias para entender que el descanso es tan importante para el rendimiento físico y psíquico... y con las primeras tres clases me quedó re-claro!
Ojalá estas líneas sirvan para dar ánimo a todos aquellos que dudan de los beneficios de esta práctica. Sabemos que no es todo color de rosas, hay clases que son un calvario, para qué negarlo, pero también aprendí con la práctica que la preparación (lo asocio con la prevención en mi vida fuera de la sala) es fundamental para poder finalmente... disfrutar de la clase!
Pareciera que me puse la camiseta, no?.... thank you Jay for the T-Shirt!
Gonzalo
Gonzalo Della Torre
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Mercedes Ardizzone, nuestra alumna del mes de Enero
En mi primera clase de Bikram, no pude ni siquiera sostener la primera premisa: QUEDARSE DENTRO DE LA SALA.
Salí corriendo despavorida al grito de "me estoy muriendo" ahuyentando a la única persona que estaba en el lobby, persona que, me consta, no volvió nunca mas.
Pero el Tigre de Bengala, me había alcanzado con su zarpazo y me fui a casa con el Bulldog Inglés prendido a mi tobillo.
Por la noche, con más calma, medité sobre el asunto.
Tan grave no podía ser si miles de personas en todo el mundo practicaban diariamente.
DESAYUNAD BIEN, ESPARTANOS, PUES ESTA NOCHE CENAREMOS EN EL HADES!!!.
Con la cabeza gacha volví al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente....
Luego de un año de práctica, me decidí por el DESAFIO. Al carajo con las excusas. Y me tiré de cabeza al caldero de agua hirviendo.
Con rigor prusiano, practiqué durante 60 días 60 clases y fue en ese momento que descubrí el verdadero espíritu de Bikram. Un antes y un después.
"MENS SANA IN CORPORE SANO" dijo Juvenal en otros tiempos y creo que es la frase que mejor la define.
Los cambios no se hicieron esperar. No sé en cuál de los nueve círculos del infierno del Dante practicamos, pero si así es el infierno, que el diablo me lleve.
MI MENTE SÓLO SE OCUPA DE PENSAR EN NO PENSAR
MI CUERPO VA SOLITO
Y mi alma?
MI ALMA ORA A DIOS, TOMA VINO Y DEJA QUE EL MUNDO SEA MUNDO.
-Gracias Jay y Carla por su gran aventura de venir a la Argentina.
-Gracias Dani por contenerme en mi primer día y no colocar en la puerta mi foto prohibiendo mi entrada.
-Gracias Isa por perdonarme cuando te dije que NO PODIA correr 10 cm. mi mat, ese era MI LUGAR.
-Gracias Chris, gracias María, gracias Claudia, gracias Sebas, gracias Alex, de todos aprendí y aprendo, y descubrí y descubro siempre algo nuevo para seguir practicando.
NO IMPORTA SI NO SALEN TODAS LAS POSTURAS CUANDO SE TIENE TODA LA VIDA.
Y EL MÁS ALLÁ POR DELANTE.
Mercedes Ardizzone
Mercedes Ardizzone
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Martin Elizondo, nuestro alumno destacado de Diciembre
En noviembre de 2009 en un vuelo hacia Buenos Aires mientras hojeaba la revista de Aerolíneas, me topé con la nota en la que se anunciaba la apertura del primer estudio Bikram en Buenos Aires. El título "Yoga Extremo" me llamó la atención porque hacía algo más de seis años que practicaba yoga con regularidad y había estado en búsqueda de algo más, para complementar o profundizar el camino del yoga.
Guardé el recorte de esa revista y ya en Buenos Aires decidí averiguar algo más acerca de Bikram. Mandé un e-mail consultando si a "mi edad" sería posible practicar esta modalidad o si tenía que tomar alguna precaución antes de ir a las clases. La respuesta fue simple y breve: ninguna advertencia, sólo llegar quince minutos antes de la clase.
Es cierto que traía alguna práctica de yoga y razonable flexibilidad, pero cincuenta y cuatro años en mi haber y una lumbalgia crónica, me hacían pensar que debía tomarlo con cuidado; aquello de yoga "extremo" y los cuarenta y dos grados de temperatura me hacían pensar que esto de Bikram no sería fácil... ¡y no lo fue!
Extrañamente, el esfuerzo agotador de las primeras clases, y la demanda física y síquica que significaron las veintiséis asanas en noventa minutos, no bastaron para desanimarme, por el contrario! y el estímulo que percibí en todos y cada uno de los que fui conociendo en BYBA, hicieron las cosas mucho más simples.
Pasó exactamente un año desde que tomé mi primera clase y he fijado mi objetivo para el segundo año. No dispongo de muchas horas libres, pero me propongo tener al menos tres clases semanales y mantener una rutina que me haga sentir mejor al terminar cada clase. Me gusta pensar las veintiséis posturas y los noventa minutos como una metáfora de la propia vida. Sé que habrá días mejores y peores, y que más importante que alcanzar objetivos, es el camino hacia ellos. Y que la lucha contra la falta de confianza, el desánimo y la apatía es una tarea diaria.
Sólo me queda agradecerles a Carla, Jay, Daniela y a todo el staff, porque con su buena onda siempre estimulan y transmiten energía y vitalidad.
Por último, el intercambio con tanta gente de distintos países me hace pensar en la globalidad de Bikram y el hecho de ser parte de un enorme grupo de personas con un objetivo común: simplemente superar limitaciones y mejorar nuestra calidad humana.
Reciban un afectuoso saludo,
Martín
Martin Elizondo
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Marcela Turano, alumna del mes de Noviembre
Con la práctica todo continúa transformándose....Alegría, ganas de compartir, abrazar y de disfrutar, esas son las sensaciones que tengo cada vez que salgo del estudio.
Ya hace mas de 1 año que no solo es la actividad que produce en mi cosas lindas tanto físicas como espirituales, si no que ya es parte de mi vida. Al principio pensaba que iba a ser muy difícil organizarme para poder asistir prácticamente todos los días, pero bueno al final cuando algo produce bienestar y paz, todo se va dando naturalmente...
Práctica tras práctica uno va tomando cada vez más conciencia de los beneficios y cada día es un nuevo desafío, uno puede estar cansado, desganado, pero las ideas, las enseñanzas una vez aprendidas no se pierden...uno ni nota los cambios hasta que "pum", de repente levantaste la pierna, la trabaste, bajaste los codos y hasta los flexionaste por debajo de la rodilla!!
Nos volvemos más serenos, sabemos escuchar, tener paciencia y de a poco vamos poniendo foco solo en la persona que vemos en el espejo, nosotros mismos, aceptando como somos y que cosas a través de esta linda y constante practica podemos mejorar. El beneficio es para todos, aprovechémoslo!!!
Gracias infinitas a los profesores presentes y a los que han pasado por sus consejos y sonrisas. He aprendido tanto de ustedes y todavía todo lo que falta...
Popi
Marcela Turano
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Diana López, alumna del mes de Octubre
Gracias BIKRAM YOGA, porque a través de ustedes pude experimentar la máxima felicidad a través del hatha yoga.
Recuerdo en el año 2007, cuando visité Washington, conocí por primera vez sobre esta modalidad de yoga. Estaba con mi esposo y le dije, ¿por qué no podemos tener nosotros en Buenos Aires un Yoga para practicarlo con calor? si el creador del método fue discípulo del hermano de Paramahansa Yogananda nuestro Gurú?
Como verán, nuestro deseo fue cumplido, pues a los 2 años se abrió Bikram Yoga Buenos Aires. Solamente puedo agradecerles por ser parte de mi sueño, por difundir la ciencia del Yoga, por su alegría, profesionalidad, disciplina.
Y gracias a mi familia que confía en mí y sigue los pasos de este sendero que seguramente los conducirá a su realización final.
Con todo cariño,
Diana López
Diana López
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Juan Miguel Dothas, alumno del mes de Septiembre
Aunque no creo en las casualidades, tampoco conozco las razones detrás de todos nuestros actos. Por eso ignoro qué hizo que un 6 de diciembre de 2009 me decidiera a practicar yoga por primera vez en mi vida.
Algunos meses antes, un nuevo estudio se había instalado a pocas cuadras de mi casa. En la puerta se leía Bikram Yoga. "¿Por qué no empezar por ahí?" me dije. Y eso fue lo que hice.
Ignoraba quién era Bikram. Ni siquiera había oído hablar del "heat yoga". Cuando escuché a Daniela decir "42 grados" tuve ganas de salir corriendo. De todos modos acepté con gusto los folletos informativos y dije que lo pensaría. No imaginaba entonces que esa misma tarde tomaría mi primera clase y con ella empezaría un cambio radical.
Los beneficios fueron instantáneos. En dos días empecé a sentir un alivio en la zona cervical. Confieso que aún hoy no sé muy bien si se debió al método o a mi entusiasmo, ya que fui cautivado por esa práctica ordenada y metódica, por la idea de dejar todo afuera y concentrarme en calmar la mente y escuchar el cuerpo.
Como al inicio de una historia de amor, durante los primeros tiempos todo pasó por Bikram. Me volví monotemático. Mis días se organizaron alrededor de la clase de yoga. Dejé de lado almuerzos, salidas. Modifiqué los horarios de otras actividades. Un verdadero fanático. Y fue así que la semana de prueba se transformó en un desafío de un mes de duración.
A los seis meses de practicar regularmente, al menos cinco veces por semana, noté con claridad los reales beneficios de la práctica. Ya no se trataba de una mera cuestión de entusiasmo. Mi cuerpo se volvió más flexible, mi columna consiguió una movilidad que ni yo mismo esperaba, desaparecieron dolores articulares en mis manos. Mi mente aprendió a apaciguarse y a entregarse a la práctica. Desarrollé mi concentración. Y sobre todo, gracias al calor, aprendí a no pensar tanto en un obstáculo sino en cómo superarlo.
En estos días cumplo nueve meses de práctica. El yoga ya es parte de mi vida cotidiana. Por más malo que sea un día sé que más tarde podré llegar al estudio a encontrarme conmigo mismo y "dejar todo afuera". Sé que voy a disfrutar de la clase y, sobre todo, que siempre voy a salir con una grata sensación de bienestar.
NAMASTÉ
Juan-Miguel Dothas
Juan Miguel Dothas
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Constanza Chodera, alumna del mes de Agosto
Hace poco menos de tres meses, tras haberse terminado
una etapa en mi trabajo, tuve la necesidad de dedicarle algo de
tiempo a mi cuerpo y mi mente. Y por esas cosas de la vida me encontré
con un folleto de ByBa en las manos (gracias Ale!).
Y como creo fielmente que el maestro llega cuando el alumno está
listo, sabía que Bikram yoga era para mi
Así que totalmente decidida, ya que "lo light no es
para mi", y los 42 grados me parecieron suficiente desafío,
me embarque en la primer semana de yoga.
A partir de ese momento, practiqué como suelo hacer las cosas,
al 100% y empecé a sentir que estaba dejando la vida dentro
de la sala. Practiqué todas las veces que me fue posible
en la semana, y me dolía cada músculo del cuerpo,
viejas lesiones aparecieron, contracturas dormidas despertaron
..me
estaba exigiendo de verdad, como siempre
Y estuve a punto
de claudicar a medio camino del desafío, de darme un recreito,
por qué siempre me exijo tanto??
Y una vez más llegó a mí, en el momento indicado,
un consejo, una palabra. Casi como si lo hubiera estado pidiendo,
el día que pensaba tomarme ese descanso, Carla me dijo: hazme
caso, termina tu desafío, como puedas, verás los resultados
en serio.
Y me convenció y seguí
.Y me di cuenta que sólo
había que seguir, seguir y seguir, dando siempre el 100%.
Y gracias a haber seguido entendí mucho de lo que Bikram
predica, entendí que no son meras técnicas marketineras,
que cada frase, cada palabra tiene un por qué
.
Las 7 clases seguidas son necesarias
Quedarse dentro de la sala es necesario...
60 clases en 60 días
La profundidad llega con la práctica
Y más
.
Lo único que tuve que hacer fue enfocarme en mi práctica
y no permitir que mi mente pasee y pregunte y cuestione.
Y así entendí.
Entendí lo que se siente estar "solo" en una sala
con más de 30 personas. Y también ver cómo
un simple movimiento puede afectar a esas más de 30 personas,
o por lo menos a las 4 ó 5 que tenía al lado...
Entendí que entrar a una postura correctamente es tan importante
como salir de ella, y que la profundidad vendría sola, con
la práctica.
Y entendí más cosas de mí,
que en toda mi vida!
Y si estoy sonando cursi, o predicadora
lo odio, pero es verdad!
Dentro de "la caldera" obtuve muchas de las respuestas
que estaba buscando.
Y podría seguir contando mil experiencias, porque cada día
de práctica fue distinto, cada práctica (cuando logré
no tener expectativas) me trajo alguna nueva respuesta
.
Y tengo que agradecerles inmensamente porque finalmente dejé
de hacerme daño con el cigarrillo, deje de fijarme en el
otro para concentrarme en mi, dejé las expectativas y dejé
de ser yo
dejé de ser persona
porque fui SANDWICH DE MIGA, fui 747 DESPEGANDO, fui POSTE DE LUZ!!!!!!!!!!
Gracias. Inmensas y eternas gracias.
Constanza Chodera
Constanza
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Héctor Antonelli, alumno del mes de Julio
Tengo 51 años y hace aproximadamente tres en una consulta médica me diagnosticaron presión alta, me derivaron a una cardióloga y ella me aconsejó que antes de medicarme, hiciera dieta para bajar mi sobrepeso y así ver si podíamos mejorar mi presión arterial. Desde entonces con la ayuda de un nutricionista (Dr. Ravenna) bajé casi 30 kgs y comencé a practicar gimnasia agregada a mi muy querido tennis que lo jugaba con mis kilos de m¡s. Mi presión se normalizó en pocos meses y mejoraron los triglicéridos y colesterol. También comencé a practicar natación y en el Club GEBA hice clases de Iyengar yoga durante tres meses, pero tuve que dejarlo porque me operé de cataratas y me prohibieron las posiciones invertidas que son el alma mater de Iyengar.
En enero leí una nota sobre Bikram y nuestro querido estudio, me acerqué en marzo y luego de un pequeño desgarro jugando al tennis, reanude en abril para placer de mi cuerpo y mi mente!!!
Estoy muy feliz con Bikram Yoga, siento realmente que me fortalece espiritualmente y que probablemente me ayude a tratar de ser mejor persona.
Comento todos estos cambios para decirles que desde el incidente de la presión hasta hoy (sólo tres años) no cambié solamente mi dieta y h¡bitos, sino que lo m¡s importante, cambie mi forma de pensar y actuar, trato de ESTAR Y DISFRUTAR MÁS a mis seres queridos, cambié de oficina por una m¡s tranquila, me bajé de la cresta de la ola (laboralmente hablando) para tener m¡s tiempo para mi, y en la medida que pueda (el hombre propone y Dios dispone) voy a tratar de seguir así. No me interesa escalar a costa de mi tiempo, mi salud, mi familia y no me toquen los fant¡sticos noventa minutos de nuestra sala de torturas!!!!!!!!!
Todos con quienes traté en Byba han sabido brindarme cariño y comprensión, algo que aprecio de sobremanera, no me queda m¡s que agradecer. Gracias!!!! Con Mayúsculas GRACIAS!!!!!!!! CARLA (Nunca olvidaré mi primer clase), JAY, DANIELA, ISA y MARÍA.
Merece un p¡rrafo aparte Chris, por quien me une un especial afecto. Creo haber ganado un buen Amigo!!! No estoy triste por tu partida sino contento por haberte conocido. Eso es lo importante. También te agradezco los buenos momentos compartidos dentro de la sala y los 747 despegandouuuu!!!!
Un fuerte abrazo y todo lo mejor en tu vida, tal vez coincidamos en Julio en NY. De todas formas no es necesario ver a alguien todos los días si uno lo lleva en el corazón!!!! Chris siempre ser¡s parte de mis afectos!!!!!!!!!
Para el final un pequeño chiste que me digo a mi mismo: me dicen desierto porque no tengo ¡rbol!!!!!!!.
Me cuestan mucho las posturas de equilibrio lo que hace que un cabeza dura como yo retorne cada día que puedo para mejorarlo. Sé que los esfuerzos redundan en resultados, como todo en la vida, y es por eso que el esfuerzo en la sala nos fortifica física y mentalmente y como esto no es competencia me pone contento cada mejora de cada uno de nosotros y espero con impaciencia que nazca la primer ramita de mi ¡rbol!!!!!!!!!!!
Héctor Antonelli
 Hector
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En junio, Natalia Landesman es nuestra alumna del mes
Una calurosa mañana del mes de febrero en Buenos Aires, desperté, me miré en el espejo y empecé a hacerme varias preguntas.
Después de darme cuenta que ninguna persona ni bibliografía podía ayudarme a responderlas, me volví a mirar y me dije: - es hora de ir a la sala de torturas!
Lo primero que descubrí fue un extraño placer por la disciplina: no anticiparse, no retrasarse y quedarse inmóvil.
Otra cosa que llama mi atención es la m¡gica expansión de los sentidos, olores nuevos, mirada concentrada en un punto fijo y la capacidad de escuchar cada vez algo nuevo.
Hoy bajo los efectos de un camello – Ustrasana me siento como una flor cuando se abre, gracias a nuestros cuatro maestros: la estricta capitana, la amorosa policía, el cómico asesino y el payaso motivador; gracias a esa bella sonrisa chilena que nos da la grata bienvenida, y gracias a con cada uno de aquellos con quienes comparto una hermosa energía, que hace que al salir de cada clase pueda preguntarme:- qué lindo día es hoy, no?
Natalia Landesman
 Natalia
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¡En Mayo tenemos 2 alumnos del mes! Ellos son Adriana y Cristi¡n
"Extremo, intenso, innovador, para locos"; así comenzaba la nota sobre Bikram Yoga que llamó mi atención. Para mediados de enero, sin proyectos para las vacaciones y con la necesidad de cambios, me dije “… puede ser una buena elección”.
En el estudio me recibieron cordialmente y me preguntaron: ¿lista para cambiar tu vida?
Las primeras semanas fui experimentando cambios y quise compartirlos con Cristian, mi pareja hace mucho años, despertando su curiosidad. Cris dijo ok, vamos a ver de qué se trata. Juntos realizamos diferentes actividades físicas y correr siempre fue un cable a tierra, y como esto se trataba de “yoga exigido”, supe que le gustaría.
Soy Cris. Cuando hice mi primera clase me sentí como en una “secta”; veía a todos en su Respiración Pranayama diciendo: ahhhhhhhhhh ¡y Adri también! Era extraño, pero me gustaba porque requería de mi concentración y notaba que dejaba atr¡s el estrés laboral.
Desde entonces nuestra pr¡ctica es casi diaria y sanamente adictiva. La energía grupal es óptima y el apoyo de todo el staff incomparable.
Para nosotros es agradable compartir esta actividad y es otra manera de estar juntos y conectados.
Adriana y Cristian
Namaste
 Adriana y Cristian
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Abril, Miguel Ángel Sarachu es el alumno del mes
Todo comenzó cuando fuimos al cine de Pilar un domingo a la noche. Mientras hacíamos tiempo para entrar, fuimos a una librería y me llamó la atención un libro llamado “Bikram Yoga”. Lo empecé a hojear.
Al salir, Silvia, mi pareja, novia, polola y amor de toda mi vida, me lo regaló. A partir de ahí, no dejé de leerlo.
Para colmo, Silvia me comenta que abrieron un centro de Bikram Yoga a pocas cuadras de casa. No lo pensé y al lunes siguiente empecé con mi primera clase. ¡Fue terrible! No paraba de pensar “¡Qué estoy haciendo en este lugar con 42 grados, muerto de calor y muerto de vergüenza!”, porque me salía todo mal. Y no daba m¡s por la falta de estado físico y mis 10 kilos de sobrepeso.
Al terminar la clase, me dicen que tengo concurrir todos los días durante 7 días.
Al día siguiente volví y empecé a sentirme mejor. M¡s ¡gil. No había cenado la noche anterior, pero estaba m¡s contento y con muchas ganas de volver. Y así fue cómo me cambió la vida a los 55 años. Cuando me sentía muy mal, sin futuro, sin metas, fracasado, avergonzado por mi propio cuerpo; debido a los excesos y adicciones no podía controlar la depresión, los bajones, la tristeza, el mal car¡cter, las agresiones: salía a la calle a pelear con la gente. Realmente estaba mal.
Yo era de esas personas que pensaba que el yoga no producía nada en la gente. Para mí, era mejor un Gin.
Por eso no me canso de decir que Bikram Yoga me cambió la vida. Me volvió el buen humor, el trato diario con la gente. Ya no quiero estar con personas amigas que siguen estando en lo mismo. Mi cuerpo vuelve a estar mejor y me doy cuenta que mi mente también est¡ cada día mejor. Realmente hago mis actividades diarias con alegría, sin sufrir tanto. Y quiero estar con mis seres queridos que son mi familia.
Les voy a estar agradecido de por vida. Por todo lo que estoy aprendiendo en esa “sala de torturas” y por todo vuestro cariño y dedicación que me dan cada día.
Miguel Ángel
 Miguel Angel Sarachu
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